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    Archive for the 'Perfección' Category

    Perfección y espontaneidad

    April 25 2007

    Este texto -que en realidad no recomiendo que nadie lea porque es demasiado largo y siempre hay mejores cosas que hacer con el tiempo de uno- no es perfecto, pero si espontáneo. La inspiración para el mismo es culpa de este comentario de equalium, de modo que las reclamaciones si las hubiere, se las hacéis a él. ¡Yo no tengo la culpa de que me pregunten!

    Equalium, tu comentario me recuerda algunas citas célebres de esas que tanto me gusta tener a mano para aplicarme o para decírselas a alguien que yo crea que puede hacer un buen uso de ellas. Por ejemplo, sobre la perfección una de mis favoritas es:

    La perfección no existe, la felicidad sí.

    Esta frase tiene el efecto en mi de dejar de buscar la perfección y darme cuenta de que la felicidad que me produce cualquier tarea es inversamente proporcional al grado de perfección conseguido. La lección que se desprende es análoga a la que aprendemos por usar mal el tiempo:
    No hay que hacer una tarea muy rápida solamente porque puede hacerse más rápida. Probablemente la tarea pueda hacerse mejor y proporcionar más satisfacción si se hace al ritmo que te pide la propia tarea y tu propio cuerpo.
    Del mismo modo, no suele compensar la perfección, por muchos motivos. Por citar unos pocos:

    – Los demás raramente sabrán apreciar o te reconocerán la perfección que has logrado. Tu inversión en alcanzar la perfección no dará los frutos esperados. Puede que buscaras la perfección solamente para tí mismo, aunque eso podría ser también un error, porque nadie debería tener que demostrarse nada a sí mismo, y si siente la necesidad es porque su mente ha confundido el ego con su propio ser…cosa que no es así. No somos nuestro ego. Buscar la perfección es un muy buen modo de alimentar el ego, es decir, lo contrario de lo que -en mi asertiva opinión- hay que hacer.

    – La perfección es solamente una palabra, un concepto, es algo, por tanto, vago y variable en función de muchos factores. Dejemos de lado que la perfección es algo subjetivo que depende de las distintas percepciones de la misma cosa (valoración de la perfección). Incluso para nosotros mismos, que somos seres cambiantes, es tarea difícil establecer un criterio de perfección. Nuestra racionalidad y nuestro estado anímico son totalmente dinámicos; nunca están estáticos ni pueden servir de referencia para que seamos capaces de fijar un criterio que nos permita valorar la perfección.

    – El perfeccionismo es malo.
    Es malo porque es un deseo. No es que los deseos sean malos, pero los humanos somos bastante malos manejando los deseos, puesto que solemos dejar que nos dominen haciéndonos infelices. Perfeccionismo suena a un síndrome que detesto: “el síndrome de no tener nunca suficiente”. No me cansaré nunca de repetirlo, aunque me haga cansino: “hay que buscar el equilibrio, la medida, saber cuando parar” (valga la cansina redundancia).
    No tiene mucho mérito empezar a echar horas y recursos a un proyecto muy por encima de lo habitual que haría cualquier otra persona o empresa, y lograr con ello algo mejor que lo que ha logrado nadie. Lo importante no es el resultado, sino la motivación del porqué hacemos algo y la recompensa que obtenemos durante la ejecución o la satisfacción de haber terminado nuestra tarea/proyecto. El resultado de tu trabajo será superado con el tiempo, y se hará obsoleto. La única cosa derivada de tu esfuerzo que siempre perdurará y llevarás contigo, es la sensación de haber disfrutado con tu trabajo, y de que fue útil para ti o para otra gente, y también la sensación del deber cumplido al finalizar tu tarea. La tarea finaliza siempre antes de alcanzar la perfección…puesto que si se persiguiera la perfección la tarea no podría terminar nunca y se convertiría en una tarea improductiva y probablemente contraproducente.

    – Buscar la perfección consume excesivo tiempo. Un tiempo que a buen seguro estaría mejor empleado en otra cosa.

    – Como dices, el perfeccionismo puede llegar a impedir el inicio de una tarea. Es una pena que cosas que valen la pena nunca lleguen a ver la luz a causa de que nunca se llegaron a empezar. A veces, todo queda en un conjunto de intenciones y buenas ideas que no saben superar el muro que la perfección construye alrededor de las sinapsis cerebrales que aspiran a transformarse en realidad.

    Y para que veas que predico con el ejemplo, en vez de reflexionar más tiempo sobre esta cuestión, analizar mi texto en busca de fallos o de mejorar el estilo para transmitir el mensaje de una forma más eficaz y elegante, no lo voy a hacer. Al igual que la mayoría de cosas que escribo en el blog, no pierdo el tiempo en cuidar todos los detalles al nivel que sé que podría llegar. ¿Por qué? Pues por todas las razones antedichas que se pueden resumir en una: no vale la pena.

    Para terminar las reflexiones sobre la perfección, haré una breve interpretación de otra maravillosa frase que dice así:


    Todos vosotros sois perfectos como sois, y a todos os convendría mejorar un poco

    Esta frase me recuerda que la mejor forma de entender la vida no es en forma de objetivos y destinos o hitos…la mejor forma es entenderla como procesos. La vida y todo lo que hacemos los vivos son procesos. No hay que perseguir conceptos ni ideas abstractas. No persigamos nunca la felicidad, la perfección, etc. Hacer eso es fracasar seguro. Lo que si está en nuestra mano es hacer lo posible por disfrutar de todos y cada uno de los subprocesos que conforman la vida. La perfección es el destino al que nunca vamos a llegar, pero es bueno caminar en la dirección de ese destino aún sabiendo que nunca llegaremos. Al igual que hacemos cuando recorremos cualquier camino, nos detendremos a descansar de vez en cuando. El descanso es lo que hace el trabajo posible. Descansar la mente hará que luego rinda más. A veces, en un estado de relajación o de meditación podemos llegar a entender que puede que experimentemos la consciencia de que la perfección, al igual que la felicidad, no se encuentran al buscarlas, sino al dejar de hacerlo.

    Me pides algún pensamiento inspirador. Quieres ser más espontáneo. Me viene a la memoria otra gran frase:


    La espontaneidad es demasiado importante como para no planearla

    La espontaneidad está mucho más ligada al sistema límbico que controla las emociones que al neocortex que controla los pensamientos. En el siglo en que vivimos sufrimos un gran desfase y descoordinación entre la información que recibimos de ambas partes de nuestro cerebro. Nuestro neocortex, evolutivamente hablando, está en pañales, y al igual que un bebé, sólo sabe llorar y patalear para conseguir lo que quiere…se cree el rey y hace lo que sea para imponer su voluntad. Creo que con gran frecuencia, es nuestro sistema emocional el que tiene buenas ideas y que debería gobernar más nuestras vidas. Pero no es esto lo que ocurre. Tendemos a ser demasiado racionales y a reprimir nuestras emociones para conseguir ser aceptados socialmente. Estamos tan acostumbrados a ello que ni siquiera somos conscientes del continuo auto-engaño al que nos sometemos.

    ¿Cómo funciona nuestro razonamiento? Por asociaciones de ideas. ¿Podemos fiarnos de nuestras asociaciones de ideas? Yo no lo haría. Pensad que nuestro cerebro es un experto en rellenar los huecos al captar la “realidad” exterior mediante la percepción de nuestros sentidos. Estamos condicionados por las ideas que nuestra mente ya tiene en su base de datos, condicionados por los defectos de nuestros órganos sensoriales, condicionados por las relaciones causa efecto que tomamos como ciertas cuando en realidad son solamente casualidades, condicionados por haber estado expuestos a estímulos y datos potencionalmente peligrosos, inadecuados o erróneos en el período crítico de crecimiento de nuestra masa cerebral creando conexiones sinápticas que no harán más que perjudicar nuestros juicios de valor. Estamos más condicionados por lo que sabemos que por lo que no sabemos. Lo que me gusta del pensamiento crítico es que no se fía de lo que uno sabe o cree saber…siempre deja abierta la posibilidad de refutar una vieja creencia y descubrir la verdad o una mejor manera de ver las cosas.

    ¿Quieres ser espontáneo? No hay mejor manera que simplemente serlo. Para empezar, recurramos al diccionario de antónimos y veamos que es lo contrario a la espontaneidad. Al descubrirlo, evitemos esos antónimos y ya estaremos en la dirección correcta. También ayuda pensar que está evitando que seas más espontáneo. Identifica ese lastre y haz lo que puedas por eliminarlo. Yo apuesto a que ese lastre es tu mente y su habitual parloteo que te desvía de las cosas importantes de la vida.

    Publicado en Citas, Espontaneidad, Perfección | Comments Off on Perfección y espontaneidad