La risa es un método muy bueno de aprendizaje. Todo lo que se aprende asociado a una fuerte emoción, se recuerda mejor. Ojalá que alguien aprenda algo al echar unas risas viendo el siguiente video (en inglés subtitulado en castellano):
Los Norteaméricanos nos tienen acostumbrados a que se maten entre ellos a pequeña o gran escala por un sinfín de motivos: pasionales, pequeños o grandes robos, venganzas, etc…(la estupidez humana no tiene límites. Como decía Forges: si los tontos volaran nublarían el sol).
Cuando recuerdo la imagen de Charles Heston empuñando en alto el rifle me hace pensar que equivocaron su papel en “El planeta de los simios“. Deberían haberle dado el de uno de los monos, ya que evolutivamente hablando parece que esta más cerca de ellos.
Esta entrada de hoy está dedicada a todas aquellas personas que se sienten más seguras poseyendo un arma de fuego.
Acabo de leer un comentario de Joss, y cuando me ha hablado de sus amigos “cuerdos” me ha venido a la mente esta imagen del genial Ron Cobb. Da que pensar.
Cuando yo era joven pensaba lo mismo que Calvin (me refiero a la frase final). Luego crecí y aprendí a pensar por mi mismo y a no fiarme de las apariencias, y a no dar crédito a todo lo que esté escrito en letra de imprenta, o a la gente que tiene una profesión de prestigio. Por suerte el pensamiento crítico te permite ir ganando poco a poco cuotas de libertad. Yo, por ejemplo, no estoy condicionado por las tonterías que se publican por ahí en los horóscopos.
¡Que suertudo soy!
El truco de hoy está dedicado a todos los hombres, y en especial a aquellos que no logran entender a las mujeres.
Hoy he leído cuales son las peores preguntas que puede hacerte una mujer. El texto original está en inglés y podéis leerlo aquí. He decidido traducirlo porque aunque el texto está en clave de humor, podría ser útil para reflexionar sobre el diferente modo de pensar entre hombres y mujeres. Apuesto a que, como yo, alguna vez habéis sufrido las consecuencias de ser preguntados una de estas cinco preguntas y habéis sido tan tontos de contestar la verdad. Amigos míos, mentir está mal, pero al terminar de leer esto, tendréis grandes tentaciones de hacerlo, y pasar así impunemente el gran test de las cinco preguntas más duras que una mujer pude hacerte.
Las cinco preguntas más duras que una mujer puede hacer a un hombre:
¿En que estás pensando?
¿Me quieres?
¿Estoy gorda?
¿Crees que es más guapa que yo?
¿Que harías si me muriera?
Lo que hace estas preguntas tan difíciles es que cada una de ellas te garantiza que explote en una fuerte discusión si el hombre contesta incorrectamente (por ejemplo diciendo la verdad). Por ello, como un servicio público, cada pregunta se analiza más abajo, junto a las respuestas posibles.
Pregunta # 1: En que estás pensando? La respuesta propia a esto, por supuesto, es: “Perdona si he estado pensativo, querida. Tan solo estaba reflexionando en lo cálida, maravillosa, llena de detalles, cariñosa e inteligente mujer que eres, y la gran suerte que he tenido al haberte conocido.” Esta respuesta obviamente no se parece en nada a la verdad, que es más probable que sea una de estas:
Fútbol.
Baloncesto.
Lo gorda que estás.
Cuanto más guapa es ella que tu.
En que me gastaría el dinero del seguro si murieras.
Pregunta # 2: Me quieres? La respuesta apropiada es: “SÍ!” O, si crees que procede una respuesta más detallada, “Si, querida.” Respuestas inapropiadas incluyen:
Supongo que sí
Te sentirías mejor si contesto que sí?
Eso depende de lo que entiendas por amor.
Importa eso?
Quién, yo?
Pregunta # 3: Estoy gorda? La respuesta correcta es un enfático: “Por supuesto que no!” Entre las respuestas incorrectas están:
Comparada con quien?
Yo no diría gorda, pero tampoco estás especialmente delgada.
Un poco de peso extra te sienta bien.
Las he visto más gordas.
Podrías repetir la pregunta? Estaba pensando en que gastaría el dinero del seguro si te murieras.
Pregunta # 4: ¿Crees que es más guapa que yo? De Nuevo, la respuesta apropiada es un enfático: “Por supuesto que no!” Respuestas incorrectas incluyen:
Si, pero tu tienes una personalidad más atractiva
No más guapa, pero definitivamente más delgada
No tan guapa como tu, cuando tenías su edad
Define “guapa”
Podrías repetir la pregunta? Estaba pensando en que gastaría el dinero del seguro si te murieras.
Pregunta #5: ¿Que harías si me muriera? Definitivamente es una pregunta en la que no existe una Buena respuesta. (La respuesta real, por supuesto, es "Comprarme un Porsche.") No importa como contestes, vete preparando para al menos una hora de preguntas de seguimiento, probablemente en la manera que sigue:
Ella….¿Te casarías otra vez? Él…..Claro que no! Ella….¿Porqué no? – no te gusta estar casado? Él…..Por supuesto que sí. Ella….Entonces, ¿por qué no te volverías a casar? Él…..De acuerdo, volvería a casarme. Ella….¿Lo harías? (Con un gesto de dolor en su cara) Él…..Sí, lo haría. Ella….¿Dormirías con ella en nuestra cama? Él…..¿En que otro sitio podríamos dormir? Ella….¿Quitarías mis fotos y las reemplazarías con fotos suyas? Él…..Eso parecería lo más lógico. Ella….¿Y permitirías que ella usara mis palos de golf? Él…..No puede usarlos, ella es zurda.
Calvin and Hobbes son unas tiras cómicas muy buenas de Bill Watterson que recomiendo leáis y compréis. A menudo nos cuela interesantes reflexiones disfrazadas de humor.
No hay nada como el humor para hacernos entender la realidad que subyace en el mundo aparente. ¿Que aprendemos en la escuela realmente?
Hay personas que llevan vida de pollo. Un buen amigo mío me confesaba el otro día que vive una vida de pollo. A él le dedico con cariño este artículo. Pero…¿Qué es llevar una vida de pollo?
La vida de pollo se caracteriza por la falta de verbos en tu vida. Un pollo (nos referimos al pollo esclavo, al típico pollo de granja de producción) dedica el día a las siguientes actividades:
Producir-Comer-producir-dormir… y vuelta a empezar (Número de verbos distintos = 3)
Para evitar que esto nos ocurra sugiero que al terminar el día cada uno cuente los verbos que ha realizado y anote su número en una libreta. Después de algunas semanas, realizaremos una gráfica y observaremos la tendencia cuantitativa de los verbos. Si estos tienden a decrecer, deberemos preocuparnos y adoptar contramedidas, sobre todo si el número de verbos empleados se acerca peligrosamente a 3. Si esto ocurriera, corréis el peligro de empezar a poner huevos (si eres mujer) o de desarrollar cresta, espolones y unos celos impresionantes (si eres hombre).
Otro peligro de convertirse en un pollo es que si coges la gripe aviar, el médico no te da nada para soportar los síntomas…al contrario: ¡se chivará a los malos para que te liquiden o para que te quemen o entierren vivo!
Hay muchos motivos para no llevar vida de pollo, yo tan solo os he mostrado algunos.
Si tienes un blog por afición y no por trabajo, alégrate, porque ya empezamos con un mínimo de 4 verbos distintos.
Con el genoma humano totalmente secuenciado me pregunto yo: ¿no sería posible identificar el gen de la estupidez humana? Sería realmente útil aislarlo para eliminarlo o modificarlo para hacerlo inocuo.
Habría dos maneras de recibir el tratamiento.
En forma de vacuna que afectaría solamente al soma, pero que no afectaría a nuestro ADN y no evitaría pasar el gen de la estupidez a nuestra descendencia.
El segundo sistema sería modificar nuestro ADN para realizar una modificación u eliminación permanente del gen de la estupidez.
Cosas que los nuevos seres humanos transgénicos serian incapaces de hacer:
Dañar el medio ambiente. (No necesitaríamos a Greenpeace)
2ª idea: Quien quiera descubrir un dato bastante sorprendente, que lea sobre los “nuevos sabores” que la ciencia de los transgénicos nos depara para el futuro: “rica manzana a la polilla”, “leche de soja con tropezones de vaca” y el mejor de todos “deliciosa ensalada con delicado aroma de rata”.
Conclusión de la asociación de ideas: Algo me dice que mezclar genes de rata y de lechuga no es una buena idea, aunque no puedo demostrarlo.
Os dejo con una de mis frases favoritas que leí hace muchos años en una viñeta del gran Forges: