¡Sorpresa!
1 Mayo 2007
Hoy os invitaré a la reflexión de mano de una de esas fantásticas historias que Paulo Coelho nos cuenta en su pequeño gran libro “Maktub”:

Vamos a imaginar que la vida es perfecta. Estás en un mundo perfecto, con personas perfectas, que tienen todo lo que quieres, en el que todo el mundo lo hace todo correctamente, en el momento oportuno. En este mundo tienes todo lo que deseas, sólo lo que deseas, exactamente como lo soñaste. Y puedes vivir cuantos años quieras.
imagina que, después de cien o de doscientos años, te sientas en un banco inmaculadamente limpio, ante un paisaje magnífico, y piensas: “Qué aburrido! ¡Falta emoción!
En ese momento, ves un botón rojo delante de ti, que dice: “SORPRESA!”
Después de considerar todo lo que esta palabra significa, ¿pulsas el botón? ¡Claro! Entonces entras por un túnel negro, y sales al mundo en el que estás viviendo en este momento.
Parece ser que el ser humano se cansa de todo…incluso de la perfección. Por cierto…¿donde andará mi botón rojo? ¡Quiero mi sorpresa ya!

















3 Mayo, 2007 a las 5:13 pm
“imagina que, después de cien o de doscientos años, te sientas en un banco inmaculadamente limpio…”
¿Por qué el banco tiene que estar inmaculadamente limpio para que sea perfecto?
¡Cuánto daño pueden hacernos este tipo de asociaciones!
4 Mayo, 2007 a las 12:41 am
Angela, lo que hace “perfecto” el banco no es su inmaculada limpidez sino la mente del protagonista de la historia o -si tu quieres- de Paulo Coelho que es quien la escribe.
Yo voy todavía más lejos. Soy de los que no creen en las definiciones, y la perfección no es una excepción. Así que ni siquiera me planteo que algo pueda ser perfecto.
Estoy de acuerdo contigo en que asociaciones como esta nos pueden hacer daño. En el caso que señalas, creo que se cae en un error muy frecuente: generalizar. No se puede generalizar. Simplemente no se puede. Y eso es para mi algo tan obvio que no voy a perder el tiempo en explicar. La generalización en este caso se produce al pensar que como la limpieza suele ser algo bueno, entonces le ponemos la etiqueta y le damos una valoración positiva a todo lo que tenga que ver con la limpieza. Nos quedamos con la idea de “limpieza” y la valoramos de una forma aislada y desconectada de todo lo demás. Y esto no se puede hacer. Hay veces en las que no conviene limpiar o lavarse demasiado a menudo porque puede ser malo para la salud (es bueno que el sistema inmunitario se entrene de vez en cuando). Puede que la preocupación excesiva por el valor “limpieza” se transforme en una obsesión patológica que nos haga esclavos de ella.
¿Es perfecto un banco inmaculadamente limpio? No…el banco perfecto es aquel que tiene una pintada o un grabado esculpido a punta de navaja en el que pone que la chica de mis sueños me quiere locamente. Tu decides que es perfecto. Mejor aún, si puedes hacer como yo y liberarte del concepto de la perfección, te sentirás mucho mejor, más relajada y sin presión ante el juego de la vida. Aunque intuyo que eres de las mías y no pierdes el tiempo persiguiendo imposibles.