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Almendruco’s Trick

El misterio de la vida consiste en dominar el viejo truco del almendruco





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    Biblia y sexo

    6 February 2007

    Una vez más, una entrevista de la sección de "la contra", en La Vanguardia . Esta vez, aprenderemos algunas curiosidades que la Biblia dice sobre el sexo…

    La entrevista es de Víctor-M. Amela a Chimo Fernandez de Castro. Si este tema no os atrae, prueba con entrevistas anteriores publicadas en "la contra".

    ¡El sexo no es pecado ni en la Biblia!

    Tengo 74 años, nací en Olot y vivo en Sitges. Estoy jubilado como profesor de historia, pero sigo investigando: me interesa la historia de las religiones y de la sexualidad. Estoy separado y soy padre de una niña india, Laxmi. Soy anarquista y ateo. Por instruir a mis alumnos en higiene y antropología sexual ¡me abrieron cinco expedientes!

    VÍCTOR-M. AMELA

    –  ¿Fue usted el de la maquinita de condones en un instituto?

    – En 1989 promoví instalar una máquina expendedora de profilácticos en el instituto de Olot en el que yo era profesor… ¿Se refiere a eso?

    – Eso. ¡Menudo jaleo se armó!

    – Sí. ¡La dirección del instituto me abrió expediente! Y yo les llevé por eso a juicio.

    – ¿Y cómo acabó la cosa?

    – Gané. ¡Era el tercer expediente que me abrían en mi vida como profesor…! El cuarto fue por llevar a un sex shop a mis alumnos de 4. º de FP (tenían 18 años) de la Escola Industrial de Barcelona.

    – ¿Y qué tenía aquello de educativo?

    – Quise impartirles una clase de antropología sexual in situ: ¡el buen pedagogo aprovecha los recursos a su alcance para instruir!

    – Explíqueme algo de lo que les explicaba a sus alumnos.

    – Mil cosas sobre historia de la sexualidad… Por ejemplo, que al acceder a la postura erecta, la hembra homínida comenzó a proporcionarse placer con frutos falomorfos.

    – Sus alumnos no se aburrirían con usted…

    – Pues a mí me alarmaba la enorme ignorancia de los jóvenes sobre su propio sexo, y los embarazos indeseados que había, y los abortos clandestinos consiguientes, y los contagios… Un desastre. ¡A los chicos, ni sus padres les explicaban cómo lavarse bien el prepucio, por ejemplo! Un atraso cultural.

    – ¿Ha vuelto a saber de sus ex alumnos?

    – A veces alguien se me acerca por la calle, me presenta a su acompañante y le dice: "¡Este es el mejor profesor que tuve!" Y me abraza. Yo entonces me emociono, la verdad…

    – ¿Sigue siendo refractaria la escuela a educar a los jóvenes sobre sexo?

    – Aquellos escándalos eran infundados: me anticipé demasiado, creo. ¡No debemos ocultar el conocimiento sobre la naturaleza del sexo, sus implicaciones, su historia…!

    – ¿Cómo surgió en usted ese interés?

    – Yo nací en Ca´n Trinchería, en Olot, en el seno de una familia noble (de antepasados negreros) y fui educado en un fanatismo católico, de misa y comunión diarias…

    – Y salió rebotado, ¿no?

    – No: aunque viví de niño cosas que me sacudían, no supe escapar de ahí… Y, sin horizontes, entré en el seminario: iba para cura.

    – ¿Qué cosas dice que vivió de niño?

    – Mientras me enseñaban que matar era malo… ¡oía a dos tíos míos jactarse de quién había matado a más rojos! Y un día vi a mi tía pegar salvajemente a un niño de mi edad en el colegio, chillándole: "¡Tú eres hijo de rojo y no tienes derecho más que a callar!"

    – Muy poco edificante, desde luego.

    – De los 24 a los 29 años, en el seminario, estudié mucho, y aunque yo creía estar a gusto… caí enfermo. No sabían qué tenía. Pero me pasaba el día en cama. Hoy sé qué era: ¡mi cuerpo clamaba salir de allí!

    – ¿Y salió?

    – ¡Fue salir y curarme! Decidí vivir en el mundo. Y me casé. Con una mujer muy católica. Trabajé en mil cosas, al tiempo que iba estudiando… y cuestionándomelo todo. Y así, mi viejo mundo se derrumbó. Me separé de mi mujer. Me matriculé en la universidad con 30 años y estudié psicología, historia medieval, un máster de sexología, de ética…

    – ¿Para, finalmente, hacerse profesor?

    – Sí, era mi vocación verdadera. Hoy estoy ya jubilado…, pero sigo investigando la historia de la sexualidad, ¡y la Biblia resulta para eso un filón extraordinario!

    – Y usted la conoce la mar de bien, claro

    – ¡Está cuajada de sexo! Y no lo pecaminiza. Aunque sí vemos, por ejemplo, que la zoofilia era práctica frecuente y castigada con pena de muerte ( "el que se una con bestia, ¡morirá!"). Con una mula no era tan grave.

    – ¿Ah, no? ¿Y por qué?

    – Al ser infértiles las mulas, ¡seguro que no iba a engendrar un monstruo, que ése era el temor! Pero con vacas o cabras… ¡eso era pena de muerte! Total, que todos tenían mula…

    – Y esto se desprende de la Biblia…

    – Léala: zoofilia, onanismo, homosexualidad y adulterio femenino eran las cuatro conductas penadas…, ¡pero no por ser sexuales!

    – ¿Por qué razón se penaban, entonces?

    – El adulterio, por afrentar al marido-patriarca. En los demás casos, por despilfarro de semen: ¡para los judíos no había pecado peor! Porque Yahvé les ordena ser fértiles…

    – Es cierto: "Creced y multiplicaos…"

    – "La pasión sexual de los judíos no conoce límites", escribía un historiador romano. El sexo no era problema: ¡el problema era no tener descendencia! Si un varón llegaba a los 20 años y un día sin esposa ¡era muy mal visto! Y no podía ser rabino si era soltero…

    – ¿Así era también en tiempos de Jesús?

    – Sí. ¡Y por eso es impensable un Jesús soltero! Sus enemigos hubiesen aprovechado eso para atacarle. Y no lo hacen… Ah, y una mujer sólo podía estar a los pies de un crucificado, tocarle y verle desnudo… ¡si era su esposa! Y María de Magdala llama a Jesús Rabom,un apelativo cariñoso que las esposas de rabinos empleaban con sus maridos…

    – ¿Cómo imagina la sexualidad de Jesús?

    – Libre, sin conflictos.

    – ¿Y cómo cuadra eso con la actual práctica del celibato sacerdotal católico?

    – Fue una oferta política de sacerdotes cristianos al emperador romano: "No tendremos hijos, no formaremos una dinastía sacerdotal sagrada, como la judía o egipcia". ¡A Constantino le encantó esa jerarquía célibe!

    – ¿Habla de un cambalache por poder?

    – Y muy astuto: por eso urdieron ese perfil de un Jesús célibe… ¡Hoy habría que suprimir el celibato! Y, de una vez, borrar el sexo de la lista de los pecados. Porque el sexo ¡ni es pecado en la Biblia ni lo fue para Jesús!

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