Icekahlua me ha pedido que me moje con una pregunta en Almendruco’s Trick Faq:
¿Por qué nos gusta tanto hacer el amor?
La respuesta es muy sencilla. Cabe en la siguiente frase:
Porque hacer el amor es una acción en la que se mezclan dos componentes muy potentes: un gran placer fisiológico y un gran placer intelectual.
La justificación a la respuesta es larga e innecesaria, pero no voy a dejar de divulgarla por si acaso alguien no se ha enterado de lo bueno que es hacer el amor. Tengo mis dudas razonables de que la gente conozca que le conviene y que no por los numerosos ejemplos de estupidez humana que caracterizan a nuestra especie. Allá vamos:
Origen y diferencias entre los dos placeres que se unen:
El placer fisiológico se consigue gracias a las percepciones de nuestros sentidos: lo que vemos, sentimos por tacto, oímos, olemos, y saboreamos. Estamos programados genéticamente para que nos guste obtener satisfacción sexual.
La gran diferencia entre hacer sexo y hacer el amor está en que para el sexo solo necesitas los genitales, en cambio, para hacer el amor es imprescindible usar el cerebro de una forma activa. El cerebro te permite ser creativo, original, interesante y por ende añade placer intelectual al mero placer físico.
El instinto animal solo necesita sexo para cumplir su cometido: lograr la reproducción.
El deseo racional entre dos personas enamoradas va más allá, implica el uso del cerebro y culmina así en la máxima expresión de la intimidad y confianza mutua. La complicidad, la confianza y la intimidad que se establece entre los enamorados produce una gran satisfacción intelectual, prácticamente inexistente en el caso de practicar solamente sexo. Probablemente muchas personas puedan servirle a uno para hacer sexo, pero lo que es más raro y difícil de encontrar, es una persona especial con quien quieras hacer el amor.
El placer físico se potencia mucho más cuando se hace el amor en comparación de cuando se obtiene de la masturbación. Hay estudios que dicen que es cuatro veces más placentero el orgasmo obtenido con otra persona que el obtenido a través de una masturbación. Sin duda, esto se debe a la inclusión del cerebro en el proceso de hacer el amor.
Hacer el amor como medidor de la salud de una relación:
En parejas estables, hacer el amor se convierte a la vez en una causa y en una consecuencia. La frecuencia con que se hace el amor se convierte en un indicador de lo saneada que está la relación de pareja. Como para hacer bien el amor, se necesita querer de verdad a la otra persona, cuando surgen los problemas, se deja de hacer el amor o se sustituye por solamente sexo, lo cual es más bien triste.
Al igual que muchas otras cosas en la vida, esto funciona en espiral, de forma que una mayor frecuencia provoca más ganas de repetir, y una menor frecuencia provoca lo contrario.
Hacer el amor tiene efectos muy positivos sobre el cuerpo:
Aumenta el flujo sanguíneo al dilatarse los vasos sanguíneos, cosa que previene el infarto al facilitar la eliminación de los cúmulos de grasa que se adhieren en las paredes de los vasos sanguíneos. Una buena circulación también evita o mitiga los dolores de cabeza.
La mujer, que suele ser más coqueta, se alegrará de saber de que la actividad sexual hace que sus glándulas sudoríparas funcionen a tope consiguiendo una mejor hidratación de la piel y brillo en el pelo. Pero no terminan aquí los beneficios estéticos de hacer el amor…también se reduce la aparición de la celulitis gracias al aumento de flujo sanguíneo. ¿Qué se puede hacer entonces con el dinero que cuestan todas esas cremas y potingues que no hacen más que maquillar y tapar cosas que es mejor curar o tratar de una forma natural? Emplearlo para pagar por cualquier cosa que te haga disfrutar más de hacer el amor con tu pareja (un libro sobre sexo, un juguete, salir a cenar…)
Puedes adelgazar quemando calorías de una forma sana y barata, a la vez que mejoras tu tono muscular gracias a la actividad.
También aumenta la producción de estrógenos en la mujer y de testosterona en el hombre, con lo que se previene la osteoporosis, la artritis, los dolores de la menstruación…
Hacer el amor mejora tu sistema inmunológico. Esto de hacer el amor es la caña! ¿no creéis?
Cosas que ocurren durante el orgasmo:
Se liberan sustancias químicas en el cerebro que nos hacen sentir mejor: las endorfinas que nos relajan y tienen un efecto analgésico que previenen la depresión.
Se produce ocitocina que aparte de contraer el útero durante el orgasmo femenino, promueve el instinto de protección a tu pareja.
Durante los segundos que dura el orgasmo se produce una pérdida de conciencia que resulta un descanso muy útil para tu cerebro. Esto, entre otras cosas puede mejorar tu memoria.
Durante los segundos que dura el orgasmo, es el momento de comunión por excelencia con tu pareja. Durante esos segundos tienes una verdadera relación con ella, ya que no existen en ese momento la interposición de la mente y sus inventos entre las dos personas.
Desde aquí, un llamamiento a todos mis lectores a fomentar esos “segundos útiles” para conocer a su pareja. Los escépticos pensarán que digo una soberana tontería porque durante el orgasmo uno no suele hablar…más bien gritar, gemir o expresar su gozo de alguna otra manera no verbal. Pensaran…¿cómo voy a conocer mejor a una persona o a relacionarme con ella sin hablar? En mi opinión el lenguaje, aunque un instrumento tremendamente útil, no es la mejor manera de “conocer”. Las palabras se identifican con su significado, y los significados se definen de un modo excluyente. La mente no procesa todo lo que no pueda traducirse en palabras, con lo que se pierde todo aquello que no está definido con palabras. Por ello, os aseguro que mirarse a los ojos en ese momento, establece una conexión muy intensa y continua entre las dos personas que en ese momento se están comunicando de la mejor manera posible, sin filtros, sin obstáculos y lo mejor de todo, sin malentendidos.
Hacer sexo esta muy bien, hacer el amor es mucho mejor.
Hacer el amor es una actividad 100% Almendruco’s Trick compliant.