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Almendruco’s Trick

El misterio de la vida consiste en dominar el viejo truco del almendruco





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    ¿Preocupado?

    20 September 2006

    – Preocuparse no sirve de nada.

    – ¡No puedo evitarlo!

    – Si puedes evitarlo. Simplemente no te han enseñado como.

    Deja que te cuente algo. Es por tu bien:

    Preocuparse por un hecho pasado no sirve para nada. Ya es tarde. Limítate a aprender de lo que fuera que fue mal para mejorar en adelante ante situaciones similares y no repetir los mismos errores. Hay que ser creativos. Si volvemos a equivocarnos, al menos que sea por otro motivo.

    Preocuparse por un hecho futuro es inútil y una de las peores maneras de perder el tiempo. Probablemente te preocupes de un hecho que nunca ocurrirá. Además, mientras te preocupas por el futuro (o el pasado) estás dejando escapar el presente, que es lo único que importa y donde cualquier acción tuya puede servir de algo positivo.

    Si nos centramos en el presente, también debemos evitar “preocuparnos” por situaciones que escapan a nuestro control. En realidad, son innumerables el número de situaciones que somos incapaces de controlar puesto que dependen de demasiados factores (algunos de ellos aleatorios).

    Finalmente está el caso en que darle vueltas en la cabeza a un asunto puede efectivamente derivar en una buena solución. En este caso, más que una preocuparnos, lo que debemos hacer es “afrontar la realidad y tomar las decisiones adecuadas”. No es más que una habilidad innata que tenemos todos. Es también una responsabilidad aunque algunas veces la rehuyamos.

    Hasta ahora vamos bien. Se entiende fácil el concepto, ¿no? Bien. Entonces, ¿por qué hay tanta gente que sufre esta enfermedad llamada “preocupación”?

    Pues porque todos venimos equipados de fábrica con una mente. Lo que ocurre es que el diseño es defectuoso. La mente, si no se domestica bien a una edad temprana, crece indómita y feroz acaparando todos los rinconcitos de nuestro cerebro. Cuando ha terminado con nuestro cerebro nos obliga a creer que no existe nada más importante que ella. Se autoproclama dueña de nuestro ser y crea el ego. La mente alimentará este ego hasta lograr ser transparente y que pensemos que no podemos vivir sin consultar cada elección en la vida con nuestra mente.

    Pues bien. Estudios sobre el cerebro demuestran que esta mente es una cosa relativamente nueva en la evolución, y que reside principalmente en la parte más nueva del cerebro (entendámoslo como el último accesorio para nuestro cerebro que la madre naturaleza está probando antes de decidir si lo implanta como definitivo o no). Apuesto a que la madre naturaleza a día de hoy tomaría la decisión de que es mejor volver hacia atrás y perder este nuevo accesorio llamado neocortex, en vista de los estragos que los humanos están causando a todo el planeta Tierra. Y eso que la madre naturaleza nos quiere. Las madres son así de buenas, y nosotros los humanos así de desagradecidos.

    Volviendo al tema de la preocupación, que es de lo que se trata aquí, unos últimos consejos a modo de resumen:

    El viejo truco del almendruco consiste en saber discernir que situaciones son susceptibles de ser modificadas por nosotros y cuales no. Dirigiremos así nuestros esfuerzos en la dirección correcta. Recurriremos a la mente solo para consultar cosas, hasta el momento de encontrar el típico patrón repetitivo y recurrente que caracteriza a toda mente. Ese será el momento de pasar de la mente a otras funciones cerebrales menos desarrolladas (por culpa de la mente y la muerte de imaginación por T.V.) para encontrar la solución adecuada mediante el uso de estrategias nacidas de la creatividad. Si algo caracteriza a una mente es su fijación, su inmovilismo y su resistencia al cambio. Las grandes religiones del mundo conocen esta debilidad de la mente y la explotan en su beneficio. En nuestro siglo todavía hay muchísima gente que cree que hay que ser bueno para ir al cielo o para no ser torturado en el infierno. Supongo que para ellos, el hecho de que ser bueno ayude a convivir en sociedad es algo secundario.

    En definitiva, preocuparse es malo, y preocuparse mucho puede perjudicar gravemente tu salud mental y por ende tu capacidad de disfrute de la vida.

    Si tu mente se preocupa., aprende a apagarla. ¿Dónde está el interruptor? ¿Cómo se apaga? La meditación es el interruptor. Si no apagas nunca la mente, esta se agota igual que cuando no duermes, con lo que empieza a desvariar. Meditar es reducir al mínimo los pensamientos. Te recomiendo que leas a OSHO sobre temas de este calibre. Puedes empezar a conocerlo por algunas de sus frases que aparecen en este post que publiqué para recomendar un libro suyo que creo que es imprescindible: Libérate del ego

    Almendruco's Trick CompliantPara terminar, no debéis perderos la siguiente noticia que he leído en el blog tendecias21. (Enlace 100% Almendruco’s trick compliant que me recomendó mi buen amigo Bloops):

    La preocupación es capaz de crear falsos recuerdos en la memoria.

     

    1 comentario to “¿Preocupado?”

    1. Desmitificando a la mente « Almendruco’s trick es tan amable de compartir con nosotros lo siguiente:

      […] La preocupación es fruto de un mal uso de la mente. Casi el 100% de las preocupaciones no son más que elucubraciones de resultados negativos que se producirían en un futuro cuya visión es predicha por nuestra mente a partir de la conexión de datos actuales y experiencias anteriores. Las preocupaciones suelen ser casi siempre infundadas y tener unos pésimos efectos sobre nuestra salud mental. Recientes estudios han demostrado que este tipo de preocupaciones pueden grabar falsos recuerdos en nuestra memoria. (este enlace no es nuevo,  aparece en  una entrada reciente dedicada a la gran tontería que es preocuparse:  ¿preocupado? […]