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Almendruco’s Trick

El misterio de la vida consiste en dominar el viejo truco del almendruco





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    Som esclaus del temps

    12 March 2006

    Amics, avui vull compartir amb vosaltres dos fragments d’un llibre força interessant que m’estic llegint i es diu “Elogio de la lentitud” d’en Carl Honoré. Aquests fragments il·lustren com vam perdre la llibertat amb la invenció del rellotge… Quan l’acabi probablement li dedicaré una entrada tot i que ja us avanço que aquest es un llibre altament recomanable per a tot aquell que troba que li falta temps, que viu estressat, que pateix ansietat. Aquest llibre ofereix solucions al nostre abast. Per saber quines son…compreu el llibre! o bé espereu a que l’acabi i en faci una crítica més completa (saber esperar sense impaciència és una de les virtuds que l’autor del llibre vol inspirar al lector)
    1er fragment:

    En ausencia de relojes exactos, la vida obedecía a los dictados de lo que los sociólogos denominan el tiempo natural. La gente hacía las cosas cuando les apetecía, no cuando se lo decía un reloj de pulsera. Comían cuando tenían hambre y dormían cuando se amodorraban. Sin embargo, desde el principio, saber la hora fue de la mano con decirle a la gente lo que debe hacer.


    2ón fragment:

    Un caso revelador lo ofrece Colonia. En los archivos históricos hay constancia de que, alrededor de 1370, se instaló un reloj público en la ciudad alemana. En 1374, la municipalidad aprobó una ley que fijaba el comienzo y el final del horario laboral de los trabajadores y limitaba la pausa para el almuerzo a “uno hora y no más”. En 1391, la ciudad impuso el toque de queda a partir de las nueve de la noche (las ocho en invierno) a los visitantes forasteros y, en 1938, dictaminaro que el toque de queda sería general a las once. En el transcurso de una generación, los habitantes de Colonia pasaron de no saber nunca con precisión la hora que era a permitir que un reloj dictara cúando trabajaban, el tiempo que podían tomarse para comer y la hora en que se retiraban a sus casas por la noche. El tiempo del reloj estaba ganando el pulso al tiempo natural.

    Quina conclusió en treieu? La que jo en trec és que podem fàcilment guanyar en llibertat simplement pel fet de mirar menys sovint aquest petit dictador que solem portar a la nineta. Quin són els vostres secrets per disposar de més temps de qualitat pel vostre oci? Bé, tenim dos preguntes i molt espai en blanc a l’apartat de comentaris per qui vulgui compartir la seva opinió…

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